EL CUARTO PODER:
La información es cada vez más, un instrumento de poder, cada vez se atrae más la atención de la gente y se influye más sobre sus opiniones.
Manipula a la sociedad a su antojo y muchos profesionales se aprovechan de este efecto para propagar informaciones inciertas o posturas ideológicas incidiendo de forma inconsciente en la gente. Ayudando o desfavoreciendo a distintos partidos políticos.
Como hemos dicho no toda la información es fiable, así lo muestra la película en la que los periodistas sacan lo peor de las personas para poder difamar un escándalo en su periódico y conseguir una mayor difusión y tirada.
Al descubrir tal valor de la prensa todo el mundo perteneciente a este mundo intenta aprovecharse del servicio y es aquí donde deben intervenir asociaciones que se encarguen de la vigilancia y el correcto uso del medio, para poder evitar la manipulación de la información y el abuso de este poder. Aunque a veces este no conozca límites y pueda evitar ser controlado llevando a cabo su fin.
La información, periodismo y publicidad están relacionados, cuando en el mundo de la información se dan intereses publicitarios, la libertad del periodista y del creador disminuye, lo que es un obstáculo para que reconozcamos una publicidad correcta, informativa y veraz.
Es aquí donde podemos destacar el segundo concepto llamado interés público, todo lo que es de interés público es la verdadera noticia, lo que le interesa a la gente. La agenda de noticias es la que atiente a los casos de interés común, lo que la mayoría escoge y es retransmitido por los medios llegando a la sociedad.
En mi opinión considero que hoy en día todos los medios de comunicación tienen demasiada influencia sobre nuestra manera de pensar, nos atacan, nos manipulan, violan la intimidad de los famosos, los acosan... Los medios de comunicación, hoy por hoy, hacen lo que se les antoja, no hay reglas, no hay control... sólo un montón de información, creerla o no es cosa nuestra.
También debemos añadir el valor de la ética y la moralidad, es cierto que no todos los profesionales de la comunicación actúan de este modo, algunos son más objetivos y se ciñen a la realidad y la verdad, aunque eso no les proporcione tanta gloria como a otros. De este modo es cierto que muchos periodistas por "exagerar" la realidad son considerados menos prestigiosos que otros, pues cando un caso incierto de información sale a la luz es penalizado y la sociedad lo reconoce como un caso ilícito dejando el periodista de tener credibilidad.
Así se presentan dos caminos donde el periodista debe saber elegir, combinar la ética con la reputación o trabajar rodeado de gloria hasta que se acabe.
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